Rincón Pedagógico

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Discriminación perceptiva

La percepción visual se define como la facultad de reconocer y discriminar los estímulos visuales, interpretándolos y asociándolos con experiencias anteriores.

 

Es un paso previo necesario que interviene en casi todas las actividades cognitivas, y que el niño utilizará de manera automática en la lectura, escritura, ortografía, aritmética y demás áreas del conocimiento.

 

El entrenamiento en una correcta discriminación perceptiva se lleva a cabo trabajando los siguientes aspectos:

 

La Discriminación figura-fondo permite desarrollar la capacidad  de concentrar la atención en solo una parte de la totalidad de los estímulos visuales percibidos.

 

El cerebro humano está estructurado de modo que puede seleccionar de entre un conjunto de estímulos un número limitado que forman su centro de interés. Así, la percepción de la “figura” y su discriminación en un “fondo” donde resalta en mayor o menor grado ejercita los mecanismos de separación de la información útil y de la superflua.

 

Los ejercicios basados en la Constancia de la forma se sirven de la posibilidad de percibir cómo un objeto posee propiedades invariables a pesar de la dispersión en las formas de visualizar el mismo.

 

Así, un niño con una correcta constancia perceptual reconocerá un cubo visto desde un ángulo oblicuo, aun cuando la imagen difiera de aquella percibida cuando se ve de frente.

 

Su ejercicio trabaja los mecanismos de reconocimiento, distinción e identificación de los rasgos comunes que constituyen la caracterización de clase.

 

La percepción de la Posición en el espacio es la facultad de reconocer la relación espacial  entre un objeto y el observador.

 

Una incompleta percepción de la posición en el espacio limitará al niño en gran parte de sus procesos de aprendizaje, y puede estar relacionada con algunos de los problemas vinculados a la lateralidad contrariada (confusión entre “b” y “d”, entre “p” y “q”, ó entre “12” y “21”).

 

La percepción de las Relaciones espaciales es la capacidad de percibir y distinguir la posición de varios objetos en relación consigo mismo y respecto los unos de los otros.

 

A diferencia de los ejercicios de discriminación figura-fondo, en los que el objetivo es la separación entre el objeto de atención y el superfluo, los basados en relaciones espaciales entre objetos trabajan la atención sobre diferentes partes diferenciadas, vinculadas entre sí, y objeto todas ellas del mismo grado de atención.

 

Si bien la Diferenciación de formas, tamaños y posiciones es una de las primeras fases de la discriminación perceptiva, su desarrollo adecuado sustenta la interpretación visual en general y numerosos aspectos del pensamiento abstracto.

 

Identificar relaciones vinculadas con solo una ó dos de las características de un objeto (forma pero no tamaño o posición, o cualquier combinación de las mismas) en escenarios en que se mezclan conexiones entre todas ellas, entrena las capacidades de multiprocesamiento simultáneo de información.