
Si bien la formación de la persona se prolonga a lo largo de toda su infancia y adolescencia, o incluso más allá, es la etapa infantil aquella en la que el ser humano presenta una mayor plasticidad.
Es de extremada importancia que los padres, máximos responsables de la educación del niño, conozcan bien las etapas que éste atraviesa para ayudarle a sacar el mayor partido a sus capacidades. Un conocimiento suficiente de la evolución del niño les hará estar mejor preparados para enfrentarse a la educación de su hijo, conociendo de antemano como los grandes ámbitos de su desarrollo (físico, psíquico-afectivo, social y cognitivo) evolucionan en cada etapa de su evolución.
3 años
A los tres años el niño comienza su socialización, especialmente con otros niños. Su juego comienza a tener en cuenta al resto de sus compañeros, asociándose para jugar y compartiendo sus juguetes con más facilidad. Al mismo tiempo demuestra una mayor independencia de sus padres. Con el paso del tiempo, va siendo capaz de respetar el orden establecido y esperar su turno.
Su desarrollo cognitivo ya le permite aspirar a otras metas. A los tres años, el niño puede hojear libros, y sujetar el lápiz de forma más correcta. También puede mantener su atención en un capítulo de dibujos animados. Además de garabatos, el niño comienza a dibujar formas y a representar personas o animales. Puede incluso escribir algunas letras ó su nombre. Disfruta cuando se le leen cuentos. Tiene sus títulos, que solicita reiteradamente, en los que se identifica con el conejito o con el bebé oso. Puede aprender de memoria alguna de las canciones que escucha con asiduidad.
Surge el miedo a la oscuridad. Las comidas están ya estructuradas, siendo capaz de comer solo y manejar bastante bien los cubiertos y el vaso. El sueño suele normalizarse en esta etapa para la mayoría de los niños, no despertándose por la noche. Siguen durmiendo la siesta, y si se despiertan son capaces de quedarse jugando hasta que vuelven a dormirse ó alguien viene a buscarlos. Comienza a mostrar habilidad para vestirse con prendas que no conlleven especial dificultad. Comienzan a controlar esfínteres por el día, y quizás, al final de esta etapa, también por la noche.
El lenguaje suele estar ya muy desarrollado. La mayoría de los niños habla ya con fluidez y con un vocabulario extenso, lo que les permite explicar las cosas más con las palabras y menos con el movimiento.
En sus juegos muestra focos de interés. Disfruta con todo lo que tenga ruedas: coches, trenes, motos, triciclos… El agua y la arena pasan a ser una de sus diversiones favoritas. Cobra protagonismo lo imaginario, empleando muñecas y juegos que simulan el mundo de los adultos. Es posible que aparezca un amigo imaginario que le hace compañía.


